¡Auxilio! ¡Estoy vivo! Cinco casos de catalepsia o personas enterradas vivas

¿Te imaginas qué pasaría si todos te dan por muerto y resulta que solo sufriste de una parálisis de todo tu cuerpo? Estoy seguro que nadie quisiera pasar por una experiencia similar, pero estas personas se vieron obligadas a pasar por una dura agonía después de ser enterradas vivas.

La catalepsia es una de las enfermedades más aterradoras y espantosas que pueden existir. Se trata de un trastorno repentino en el sistema nervioso caracterizado por la pérdida momentánea de la movilidad y la sensibilidad del cuerpo. Esto ha provocado que a lo largo de la historia se cometan los “crímenes” más inusuales.

En el pasado era bastante común enterrar a las personas que sufrían catalepsia, hoy en día mejor conocido como parálisis del sueño. ¿El motivo? La pérdida de la movilidad podía durar horas o días enteros, razón suficiente para que los familiares decidan “sepultar al difundo”.

Después de ser enterrados, la persona “despertaba” y sufría hasta morir sofocado por la falta de oxígeno. Posteriormente, la exhumación de cadáveres revelaba que la persona había pasado horas de tortura tratando de escapar de los 3 metros bajo tierra.

 

Sin más preámbulos, estos son los casos más terroríficos de catalepsia en la historia

 

#1 – El caso de Mary Norah

Mary Norah era una adolescente de 17 años que en 1871 fue declarada muerta a causa del cólera. Tuvieron que pasar 10 años después de su deceso después que se supiera que el médico había falsificado el acta de defunción. Al abrir las puertas del lugar se encontró el ataúd abierto y la mitad del esqueleto afuera.

 

#2 – Una borrachera mortal

El 18 de enero 1889 un hombre cuya identidad nunca fue esclarecida, dormía después de una larga borrachera. Pasaron 20 horas de sueño y sus amigos llegaron a pensar que había muerto. Tras ser enterrado vivo, un sacristán escuchó los gritos de auxilio provenientes de la sepultura, sin embargo, poco pudieron hacer para salvarlo. Cuando lograron abrir el ataúd ya era muy tarde.

El hombre había hecho agujeros en el ataúd para respirar y luego trató de forzar la tapa, al abrirla el impacto fue tal que resultó gravemente herido en la cabeza, muriendo poco después.

 

#3 – La señora Blunden

La Señora Blunden sufrió catalepsia en 1896 por causas desconocidas. Inmediatamente fue llevada al panteón familiar, en una capilla de Inglaterra. Tras finalizar la ceremonia del funeral, unos niños que estaban cerca escucharon un ruido y acudieron por auxilio.

Cuando lograron al lugar la tapa del ataúd estaba abierta y todos fueron testigos del último aliento de vida de la pobre señora. Por todos los medios posibles intentaron resucitarla, pero en la agonía por salir de su ataúd de madera se había desgarrado el rostro y terminó por perder demasiada sangre.

#3 La señora Blunden
#3 La señora Blunden

 

#4 – Madame Bobin y su bebé

Uno de los casos más escalofriantes de catalepsia tuvo lugar en 1901. Una mujer embarazada llamada Madame Bobin llegó de África portando la fiebre amarilla. Después de su muerte, Bobin fue sepultada en el cementerio de la familia. Una enfermera les dijo a los familiares de Madame que ella todavía estaba caliente y que los músculos del abdomen se estremecieron cuando el médico declaró su muerte.

Después de las declaraciones de la enfermera, el padre organizó la exhumación del cadáver y todos quedaron aterrorizados al ver que el bebé nació en el interior del ataúd y murió por asfixia junto con su madre.

 

#5 – El caso de Jinshi Liang

Este hombre chino de 40 años fue enterrado por equivocación, permaneciendo bajo tierra durante tres horas. Sin embargo, Jinshi Liang logró salvarse de esta espantosa experiencia después que fuese socorrido por su propia esposa. Los médicos determinaron que Liang permaneció vivo, en coma, y con respiración.

Acerca de Juanjo Dioses 200 Articles
Cuando le dije a mi mamá que iba estudiar periodismo me respondió que moriría de hambre, y aquí estoy, escribiendo en un blog. Los mejores trabajos de mi vida están guardados en los servidores de Megaupload. Nunca jamás en la vida, ni en ninguna otra dimensión paralela, o bajo alguna circunstancia de presión, exagero.
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